jueves, julio 20, 2006

HERMES CUESTIONADO


Como ahora estoy tan famoso, me llamaron las chicas de Sex and the City para entrevistarme en su página famosa. Zancada punto com se llama, y dice además "Cosas de mina". En esa página siempre compran discos buenos y van a lugares con onda y encuentran cosas lindas en tiendas que atiende una hippie que está aburrida y que tiene buen gusto. Querían que les dijera mis respuestas porque me encuentran hermessexual (por eso ahora soy una "cosa de mina"), así que aquí hay un pedacito y el link a la página para que la vean.

(Yo quería que me preguntaran cuál era mi garabato favorito como en ese programa donde entrevistan actores famosos y divertidos y el conductor es un abuelito que lo sabe todo)

1. ¿Cuál es tu disco de cabecera? (Un disco que te guste completito, de la primera canción hasta la última).

Creo que no me gusta ningún disco tan tan completo. Creo que Abba ORO es maravilloso, pero está en español y la canción Chiquitita no es lo mismo. Tendría que ser un Grandes Éxitos o algo así, de Erasure ojalá, pero que toque sólo A little respect. Las bandas sonoras también me gustan, pero tampoco me gustan completitas y siempre destiñen. (Hasta la banda sonora de Titanic tiene canciones de Enya que no me gustan) La banda sonora de El Rey León sigue siendo excelente, porque es muy completa y tiene de todo: Romance (Can you feel the love tonight), filosofía (The circle of life), aventuras (La canción de la estampida, que no sé cómo se llama y que es genial para subirse al metro cuando están cerrando las puertas) y hasta teología (Hakuna matata).

2. Si hicieran una película de tu vida, ¿qué actor haría tu papel?

Cuando guagua puede ser una guagua cualquiera, pero que sea linda y no mire a la cámara, y que no hable ni sepa karate como en esas películas del cable (a mí me dan miedo esas guaguas). Ahora ahora tendría que ser alguien como el gordito que sale en Los Goonies pero supe que él se había suicidado porque era drogadicto. El gordito de Cuenta Conmigo también sirve, pero ese no tanto porque tiene pecas (aunque se le pueden borrar con efectos especiales modernos). Cuando viejo tendría que ser George Clooney, y cuando abuelito Gandalf, porque me voy a dejar la misma barba y voy a usar bastón.

3. ¿Cuál fue tu primer amor televisivo?

Cuando vi E.T. (en la tele, así que vale) me enamoré de la niñita rubia que es hermana del protagonista (en esa película son los tres adoptados). Cuando le daba un besito a E.T. me daba cosa y me ponía rojo, y creo que ahí pensé que quería dar mi primer beso, pero a ella. (Aunque después creció y se puso tonta, tiene amigas insoportables y fuma y se afeita las cejas y todo mal). Le di mi primer beso a otra, en todo caso.

Si no sigo leyendo NO seré HERMESSEXUAL.

LOS PIRATAS DEL CARIBE: EL COFRE DEL MUERTO.


Esta película la lleva. La lleva tanto que no la devuelve y uno dice “ya po, devuélvela” y la película niega con la cabeza y dice “nones”, chasquea los dedos y se vira, y te deja pagando.

Se trata de los piratas, pero no de los piratas que uno conoce que usan chaqueta de cuero y miran para los lados con expresión sospechosa en Lyon con Providencia. Estos no andan con la cartulina plegable con mil carátulas enanas de películas “de estreno”, ni llaman a la vieja chica para que les cambie el billete de diez o les busque el Súperman Ritern. Estos piratas andan en barcos que crujen y como son de la época antigua tienen que pelear con monstruos gigantes, con negros caníbales, con viejas brujas y con hombres calamardo, o sea, puras cosas que hoy en día están extintas por los derrames del petróleo.

Para desmentir a mis colegas que dicen que en Hollywood ya no hay imaginación llega esta película, que es un remake de en un juego de Fantasilandia. (¿Cómo no va a ser imaginativo eso?) Un juego que se llama, obvio, Barco Pirata (el mono que va sentado en la punta les quedó igual. El otro más o menos), y que aunque ya se han hecho varios remakes de juegos de Fantasilandia como el de los autitos chocadores (Rápido y furioso), la Splash (La Tormenta Perfecta) o el Tagadá (Rojo: la película), esta es la mejor de todas porque se mantiene fiel al espíritu del original y aún así propone cosas nuevas y temas universales, como por ejempleo, agarrar a balazos a un monito araña. (No es mutante, así se llaman esos monos)

El protagonista es un rockero ebrio que siempre se toma las cosas con calma y hace algo chistoso como robarse algo aunque al lado suyo esté quedando la mansaca. Es ídolo porque lo hace ese actor que hacía de Michael Jackson en Charlie y la fábrica de chocolates y a la polola no le da lata acompañar a ver la película, es más, insiste aunque después la encuentra muy larga. (Además el minoco sale con rimel y a las mujeres les gusta más porque está en contacto con su lado femenino, o sea, es hermessexual). Lo que sí acá aumentaron el número original de personajes (dos) a cuarenta y tres, y la trama es tan pero tan entretenida que pasan mil cosas por segundo y no se entiende nada. Pero eso da lo mismo porque uno lo pasa tan bien que es como estar en un cumpleaños donde hay puras piñatas y los demás niñitos tienen anemia. Además del ebrio actúa el que hacía de campanita en Las Dos Torres (Los campanita eran esos rubios en cámara lenta que eran como el incienso y una canción de Enya de cuarenta y cinco minutos) pero ahora demuestra su carisma porque tiene bigote y le da besos a su polola (Natalie Portman) en vez de hacerle ojitos al rey de bastos.

Que me salgan DIENTES DE PIRATA si no sigo leyendo este artículo.

jueves, julio 13, 2006

SUPERMAN REGRESA


Superman Regresa debería llamarse Superman La Lleva porque es mejor que una sopaipilla con palta hass, y debería ganarse todos los Oscares del mundo, incluyendo Mejor Participación de Periodista Anoréxica Que Siempre Está Donde Hay Peligro (para Luisa Lane) y Mejor Conservación Del Rulito Intacto Aunque Pase De Todo (para el rulito). Es además una película muy versátil que demuestra que en Hollywood la creatividad no se acaba porque está basada en unos monitos, es remake, deja vú, y tercera parte, todo al mismo tiempo. Aunque en la última película Superman le prometía al presidente que “nunca más nos iba a dejar solo” y lo primero que sale en esta es un cartel que dice que Superman se aburrió y se fue a dar una vuelta al espacio durante los últimos cinco años. O sea, Superbipolar. (Pero da lo mismo porque nadie se acuerda de la última película)

Esta de ahora se trata de un mijito rico que se pinta la cara con colorete y que es como marioneta de los Thunderbirds, pero con músculo (sale en el afiche): Se disfraza de bandera de Estados Unidos, y como es el último sobreviviente de un planeta que explotó (Melmac) ahora tiene superpoderes y vive en un Iceberg. (En una parte una bala le rebota en el ojo, onda Jackass, pero reloaded)

Todo parte con la música del área deportiva y después de viajar por el espacio con efectos especiales modernos llegamos a la tierra y nos damos cuenta de que Superman cayó en el campo y lo adoptaron unos huasitos testigos de Jehová. Ahí uno entiende por qué él es nerd en vez de ser todo sofisticado y malas pulgas como Batman (aunque Superman regresa y Batman inicia, o sea, cuando uno va el otro viene de vuelta).

Como a Superman le carga la farándula tiene identidad secreta para que no lo súper hinchen, y lo logra con unos lentes gigantes que además de hacerlo ver nerd son mágicos porque hacen que la gente se vuelva tonta. ¿Cómo nadie lo pilla? Si le sacan cualquier foto a Superman y sale en todas partes, ya deberían haberlo descubierto por accidente: “Oye Juanito no te regalé estos lápices scripto para que rayaras el diario, ¿cómo se te ocurre dibujarle un diente negro al presidente? ¿Y por qué le dibujaste lentes a Sup…? Hey, momento, ¡pero si es el nerd ese que desapareció por cinco años y volvió justo ahora que vuelve Superman!”. Le meten el dedo en la boca a uno. Aunque pensándolo bien, en el cine había una señora que pensaba que Superman y el nerd eran gemelos, y esperó hasta el final a que se encontraran y se abrazaran llorando, o sea, igual es creíble y uno se termina emocionando más que no sé qué.

Si no sigo leyendo este artículo, soy SUPERGIL.

martes, julio 11, 2006

INTERMEDIO


(Este es un post que no es crítica de nada, pero quiero ponerlo igual, para demostrar que los críticos de cine famosos también hacemos otras cosas además de criticar. Si lo que usted quiere son los usuales y completísimos análisis fílmicos de obras relevantes que este rincón le ofrece, no siga leyendo, lo que viene puede restarle tiempo valioso que no aportará en nada a su crecimiento estético. Así que ya sabe. Leer lo que sigue le va a quitar minutos útiles que puede usar en, no sé, mirar por la ventana y/o pensar en los cuchuflís. La decisión es suya. No diga que no se le advirtió)

A veces siento que la vida es una película. Yo creo que a todos les ha pasado. Uno se baja del metro enojado y con ceño gordo, con los puños apretados y es Terminator. Muévete vieja que viene Stallone. ¿Qué mirai, Drago? Salpica, perejil. ¿Sarah Connor? Bang bang. Si el pérsonal le lleva tecno o percusiones aún mejor.

Otras veces da pena y uno anda con la cara larga. Ahí las hojitas caen y uno cree que es para uno. Llueve y no hay nadie más atento. Suena la canción triste del momento y uno se pregunta cómo supieron lo que uno sentía para ponerlo tan bien en la letra. (Como la canción de Radiohead que canta Stephen Hawking, que es para suicidarse y que sea ondero) Ahí uno anda con cámara fija, fundidos, y si fuera más viejo fumaría porque ahí sí que parecería poeta, o alma en pena, que es lo mismo. (Si fumo ahora parecería Ciudad de Dios)

Otras veces uno llega al colegio y se da cuenta de que se le reventó el lápiz pasta rojo en el bolsillo del pantalón. Ahí todos molestan y dicen que nos llegó la regla. Después prueba sorpresa, que en realidad es sorpresa para uno no más porque todos sabían, y todo mal. Después en educación física nos damos cuenta de que olvidamos los calcetines blancos y tenemos que correr con los calcetines azules, y uno parece pobre y los otros que ya están entusiasmados molestando no paran más. Ahí uno mira a la cámara y suena un trombón de payaso, porque es ese personaje al que le sale todo mal. Por último ahí uno se consuela pensando que el que está viendo la película se está riendo, y uno es como el Inspector Cousteau.

Pero otras veces uno conoce a la persona correcta y suena la música romántica. Cada vez que ella aparece se ve en cámara lenta. Y hasta comprar pan es como irse de vacaciones. Aunque no nos gusten mucho esas películas, igual queremos vivirla. Uno siente que está al otro litro, que ya encontró lo que estaba buscando...

Y no sólo eso. Es también como que por fin empezó la película después de los comerciales apestosos con los futbolistas que toman Pepsi, o los abuelitos que son felices porque por fin se compraron una tumba en el Parque del Recuerdo. Ahora se apagaron las luces completamente y aparecieron las primeras letritas. Por fin. Entusiasmo y expectación. Shhh. Empezó. ¿Queda popcorn? Sí, que dure, que dure. Ya. A disfrutar la película, meterse entero ahí y no salir...

Porque cuando uno está en la película correcta, sabe que no se va a salir jamás, y que no sólo entró uno a ese mundo, sino que también el mundo entró en uno, y ahí sí que todo bien y da lo mismo el perico que habla tres horas y patea el asiento como animal, o la polola del oficinista que habla puras tonteras, o ver que la gordita de la confitería le echó un poco de Bilz al hielo, y no al revés.

Uno ya cambió y nada volverá a ser lo mismo...

Bueno, pues ahí estoy yo, hace un mes hoy día.

Lu, feliz mes.

Tu H.

(El monito soy yo y Lu, y lo hizo Natalí)

sábado, julio 01, 2006

LA CASA DEL LAGO

Ayer mi polola Lu me dijo que iba a ir a una fiesta con sus compañeritas y que por eso no se iba a juntar conmigo. Como ni siquiera me invitó a la fiesta yo me piqué pero no le dije nada para ser el pololo cool que quiero ser, y si me preguntaba “qué pasa” yo le decía “nada”, pero con cara de poto. Y de tanto desconsuelo en la tarde me dije “filo, igual puedo vivir sin ella” y para convencerme me armé un panorama. Así que llamé a mi amiga Pepona que ha visto todas las películas románticas del mundo y le pregunté si quería ver esta conmigo. (Mi amiga se llama María José, y como en su casa le dicen Pepa en el colegio le dicen Pepona porque es más corto que decirle Pepa huevona. Cuando la Pepona crezca quiere ser esposa). Bueno, la Pepona me dijo que sí y nos juntamos en el cine que queda cerca de su colegio, o sea, en el centro, que es dónde las cámaras graban todos los asaltos para que después las noticias tengan material. Yo dejé mi teléfono en “discreto” por si me llamaba Lu para decirle “No puedo hablar porque estoy en el cine” y ver si se sentía un poquito como me sentía yo por su fiesta sin mí. Pero bueno, esto es crítica de cine y no Pasiones del Rumpy, así que después sigo con esta historia.

Ya. Si esta película no se gana al menos nueve Oscars podemos declarar al mundo oficialmente injusto. Aunque digan que los negritos cabezones y con moscas de la Tomb Rider sean argumento suficiente para declarar lo mismo, si esta película no se gana todos los trofeos ya no hay nada más que hacer y bienvenido sea el Apocalipsis, a ver si los testigos de Mormón se callan la boca. (Y que por lo menos alguno de ellos alcance a decir “¿Vieron? Teníamos razón y ustedes no nos abrían la puerta”, pobrecitos)

Esta película es la segunda parte de Máxima Velocidad, pero ahora los personajes decidieron dejar el stress de los ascensores malos y las micros con bombas y se fueron a vivir al campo. Andan con chalecos con cuello, con chaquetas con parches en los codos, barren las hojitas y leen libros que dan sueño delante de la chimenea, y como son millonarios no trabajan nunca y tienen tiempo para escribir cartas todo el día. (Lo que sí nunca comen Sanneh-Nuss) Y por alguna misteriosa razón las cartas que el Queno Reeves le escribe a Miss Simpatía le llegan con dos años de atraso. O sea, él está en el 2004 y ella en el 2006 (uno tiende a identificarse más con ella).

Bueno, aprovecho esta ocasión para mandarle un recado a las pololas de los oficinistas que me rodeaban como el enemigo en el Hoyts San Agustín: ¿Hasta cuándo pinga preguntan tonteras? Miren el afiche: ¿vieron que Dewán sale en blanco y negro y que Miss Simpatía sale en colores? Ya, eso es porque Queno está en el PASADO y la otra está en el FUTURO. O sea, cada vez que vea a Queno Reeves dígale a su cerebro que le sople “2004” y no abra su bocaza más que para bostezar, besuquear a su media alcachofa o para comerse las ramitas que metieron al cine de contrabando porque el popcorn que venden es muy caro, si afuera venden la media bolsa por trescientos pesos. Y si eso lo encuentran confuso por último miren la nieve (esa cosa como algodón que se le pone al árbol de pascua y que cuando pasa en Chile sale en las noticias): Sólo en el tiempo de Dewán hay nieve, en el de la otra hay lluvia. O sea:

Blanco + Queno = 2004.

Lluvia + Simpatía = 2006.

Por la chita que me da rabia, si no pasaban ni dos minutos sin que alguna monga tomara aire y se pusiera a elucrubrar: “Oh… ¿Y por qué le llegan las cartas a ella si viven en la misma casa? Debe ser una casa embrujada porque la hicieron encima de un cementerio”. Esto a los cincuenta minutos de película. Y el pololo con la media cara, pero resignándose igual porque mejor eso a estar solo.

Bueno, la cosa es que McFly se enamora de la comadre con puras cartas (que son metáfora de los mails) y están sonados porque los separan dos años de vida. Eso es lo que más me gustó de esta película, que a pesar de ser de máquina del tiempo, uno igual se lo cree porque no es ni tanto tiempo tampoco, así que no tiene la escena de contraste en que un personaje no sabe ocupar el control remoto o dice algo “irónico” como “¿Google? Eso no va a funcionar” o “Nica reeligen a Bush” o algo así que ya sabemos que ya pasó y que sólo nos da risa a nosotros. Tampoco hacen estupideces como que Queno le pida a Simpatía que le mande los números del Loto o le diga el caballo que gana en el Teletrak (las pololas de los oficinistas querían que pasara esto), pero eso es porque son millonarios. Tampoco es al chancho como esa película en que Superman se enamoraba de la doctora Quinn (la mujer que cura), que era abuelita. (O sea, era una película gerontofílica y la censuraron cuando eso estaba de moda, antes de la pedofilia) En resumen, uno se lo cree todo.

En todas las películas románticas siempre muestran a los personajes haciendo las mismas cosas –estar solo- en paralelo, y esta película es entera así, por lo que uno se emociona y suspira hasta cuando Queno piensa en juntarse con Simpatía. Si se acercan por accidente uno saca el Dualette. Y la idea de que se den un beso llega a dar preinfarto de pura conmoción. También debe ser la película donde uno hace “Aaaaw” más veces por hora. (Las pololas de los oficinistas no decían “Aaw” porque estaban muy ocupadas preguntando tonteras y veían la película en diferido).

Hay hartas tomas de personajes mirando por la ventana en la micro con cara melancólica mientras suena música romántica de fondo, y en general uno quiere puro bajar el compact para que la vida sea igual a las películas. Cuando la película está por terminar yo gritaba y me mordía las uñas porque no quería que pasara algo que podía pasar y quería que puro pasara otra cosa que a lo mejor no pasaba, pero igual en una de esas a lo mejor. Más buena la película.

Así que me salió el tiro por la culata. De tanto ver a Dewán feliz por leer a Simpatía más de menos eché a Lu y me sentí más idiota por haber visto la película sin ella. Pepona quedó tan emocionada que no habló nada hasta que me despedí de ella en el metro y apuesto que estaba pensando en su esposo y en qué pasaría si le deja una carta para ver si a él le llega en el futuro. Y justo ahí me llamó Lu, para decirme que no quería ir a su fiesta y que prefería juntarse conmigo… Y tuve que volver a sacar un Dualette. Porque hasta las películas más lindas pueden pasar en la vida real.

Un sixtillón de estrellas.

© Hermes.

sábado, junio 17, 2006

CRÍTICA DE CINE(S): EPISODIO I.

El otro día un amigo que sabe que soy crítico famoso me preguntó cuál era el mejor cine. Yo le dije que el cine pakistaní, obvio, pero me dijo que no fuera huevón, que él quería saber cuál era el mejor cine para ir y sentarse a ver la película, o sea, la marca del cine. Ahí se me ocurrió la idea de hacer este reportaje, porque soy crítico de cine y eso significa que puedo criticar. Como son muchos cines, voy a tener que ir de a poquito, así que va a ser en varias partes. (Con este artículo me voy a ganar el Wurlitzer)

Showcase Parque Arauco

El cine: Este cine parece aeropuerto, y está bien, porque queda en Miami. Todos los que atienden son viejos empaquetados que parecen androides de Inteligencia Emocional, salvo el osito que era lindo. Los demás dan miedo, y cuando tienen que tomar decisiones importantes como dar vuelto de veinte hablan por micrófono y aparece uno ejecutivo vestido de botones que paquea y anota todo y a uno lo hace sentir criminal. Lo que me gusta es que las entradas están bien impresas y son grandes, y se pueden coleccionar y con el tiempo no se deshacen. Así uno después mira la entrada y se acuerda y es como si existiera.

Las salas: Son como esa película donde todos se quedaban encerrados en el cubo que tenía trampas del coyote, pero más oscuras y con más alfombra. Lo malo es que los asientos no tienen respaldo y uno queda con el cuello bailoteándole y tiene que hundirse en el asiento y ojalá levantar las patas apoyándolas en el asiento de adelante. Lo que sí ahí aparece de inmediato un señor con wookie toki a decir que eso no se hace y uno por puro miedo a que lo arresten deja de hacerlo. Al final uno está toda la película tenso porque esas cosas dan susto, así que recomiendo este cine para ver películas de terror con policías malévolos, como Gringuito. La última película que fui a ver a este cine fue Camote y se escuchaba como las pelotas. En serio, se veía bien pero el sonido se echaba a perder a cada rato como cuando el audífono está malo y uno tiene que apretar el cable con el dedo para que se escuche por las dos orejas, y nunca le achunta. Uno se pone más tenso porque quiere pararse a reclamar pero no puede poner la película en pause, y yo que soy inteligente (porque soy crítico) levanté las patas y las puse en el asiento para “llamar” al del wookie toki y reclamarle, pero no cayeron en mi trampa. O sea, cuando tú vas ellos ya vienen y mejor no pasarse de listo.

Las golosinas: Lo bueno es que tienen Yögen Fruz. Lo malo es que las cabritas parece que las endulzan con aire pero las cobran como si fueran de oro. O sea, más caras que no sé qué y sin gusto a nada. Las bebidas también son buenas porque tienen Bilz, pero todo el mundo pone cara de poto cuando le dicen “Pepsi” en vez de Coca y terminan comprando Cachantún a mil quinientos la botellita. También son muy careros y por la bolsa de M & M que en todas partes cuesta trescientos pesos aquí cobran luca. (Ojo porque dentro del mall hay supermercado y uno puede gastar la misma luca en otras cosas)

La recomendación de Hermes: Ir sólo cuando es cita romántica, porque así uno puede pasear por Miami y sentirse parte del progreso, y así cómo no van a dar ganas de tener hijos.

Cinemark Alto Las Condes.

El cine: Este cine no tiene Miami, pero tiene Canadá. Y Francia. Y la fortaleza de Superman y todo (esa donde Superman guarda sus tubos de ensayo). También tiene escaleras mecánicas, pero una vez se cortó la luz justo cuando yo estaba arriba y quedé atrapado como por una hora. Aquí los que atienden son como los del McDonald’s y hace juego porque el cine está al lado del Fudgarden. Pero no se puede entrar al cine con comida del Burger King porque es ilegal. (Yo una vez con mi primo Jano nos escondimos unos whoppers en el bolsillo y todo el cine se pasó a cebolla. Una señora reclamó y echaron desodorante) El cine es todo verde y con luces de Las Vegas, y al final uno no alcanza a distinguir el afiche de Poseidón del comercial del Parque del Recuerdo, pero eso es bueno porque así uno se distrae y comparte con los suyos. Una vez vi a Alberto Plaza en la fila y sentí que estaba en los Oscares de Hollywood. (Sacó entradas para Chicken Little y no le quiso comprar popcorn a sus once hijos)

Las salas: Las salas de este cine son gigantes y tienen asientos Tur Bus. Claro que en vez de decir DOLBY el galvano que tienen en la puerta debería decir LOLY, porque se escucha como el ídem. Cuando fui a ver la tercera parte de la película Episodio se escuchaba más el ruido de la sala de al lado que el “¡Noooo!” del Dark Vader, y más encima había puros rubios giles que cuchicheaban porque eran más inteligentes que George Lucas. También me acuerdo de unos pololos que reclamaron porque en Elephant no salía ningún elefante (la chiquilla era fanática), y como uno de ellos era hijo de un político, a los dos les devolvieron la plata. Hay que tener paciencia si van a ver películas de niños a este cine, porque se llena de puras familias como la de Mi pobre angelito, pero ojalá a alguno se les olvidara el pendejo en la casa porque puta que hinchan las pelotas. (Y que les salieran los ladrones, pero de los chilenos, o sea, de los brígidos)

Las golosinas: Lejos el mejor popcorn de todos los cines del mundo. Aquí sí que da gusto. A veces salen unos apelotonados que traen tanta azúcar que la tapadura llega a llorar de emoción. Lo malo es que no tienen Bilz y que las gorditas de la caja siempre logran persuadirlo a uno de que se lleve el popcorn de tres lucas, porque trae más del doble que el de dos mil quinientos, y para estar perdiendo plata mejor me voy a un Teletrak. Es caro, pero uno no siente que lo cogotean como en el Showcase.

La recomendación de Hermes: Comprar popcorn e irse a ver la película a otro cine. Le recomiendo este cine a Bin Laden, por si se aburrió de las cuevas y quiere hacer maldades.

Cine Arte Alameda.

El cine: Este cine es además galería de arte. (Es Cine Arte, obvio) Eso quiere decir que en la entrada les sobra mucho espacio y siempre están colgando tonteras para que uno se asombre y comente y la polola crea que sabe. Como es Cine Arte hay muchos afiches de películas antiguas que uno ya no puede ver, y eso igual da un poco de rabia. Por fuera es todo muy lindo y hay harto suelo para sentarse a contar las monedas, poner la mochila con el parche de Radiohead y mostrar el tatuaje que se asoma por el final de la espalda. Hay café virtual y un flipper, pero parece que está malo. La boletería la atiende una viejita sorda que nunca escucha la película que uno quiere ver y eso es gracioso porque siempre dan una sola película, que más encima están dando en Cinemax desde el mes pasado. La boletería es de esas que tienen un vidrio con un hoyo redondo a la altura de la cara de la viejita y siempre dan ganas de meter la mano por ahí y tirarle el pelo a la señora, pero uno se contiene porque es Cine Arte. Otra cosa que no me gusta de este cine es que las entradas no son coleccionables, son un papel ordinario que se destiñe y que no dice ni la película que fuiste ni nada, y tiene el puro precio y la fecha con un timbre de esos que puro se alcanza a ver el año. También hay unos guardias pesados que te siguen con una linterna hasta que te sientas y luego se van enojados no sé por qué.

Las salas: Hay dos salas, pero una es más chica y no parece cine. La más grande parece cine del siglo pasado, y si uno se mueve cruje entero todo y la gente hace callar. En realidad hacen callar porque el parlante siempre se revienta y se escucha todo mal, pero da lo mismo porque es Cine Arte y lo que importa es la imagen. La imagen de este cine es como las pelotas, pero da lo mismo también, porque al final uno va para hacer hora en la entrada y tener onda. El cine tiene cortinas que tapan la pantalla y eso es gracioso porque cuando se abre crea expectación y uno escucha la cortina, que ojalá se corra bien, porque si no hay que estar leyendo los subtítulos arriba de la cortina. (Pero no hay para qué leer porque lo que importa no es lo que se dice, sino cómo se dice, porque es Cine Arte).

Las golosinas: Como es Cine Arte, tampoco es necesario estar comiendo nada. Pero en caso de que uno quiera entrar con cosas de contrabando puede comprarse dulces en el café virtual, pero venden puros dulces de la botillería, como chocolate Capri, turrón Dos en Uno, o chicle Grosso. Esas cosas no sirven para ver películas porque no duran nada, y hay que estar chupándolas para que duren, y eso desconcentra y uno se pierde la metáfora. Mejor ir al minimarket de Vicuña y comprarse verdaderas golosinas, pero mejor abrirlas piola en la galería de arte, porque si no adentro los intelectuales te van a mirar feo por superficial.

La recomendación de Hermes: Ir a mirar los afiches, las tonteras colgadas, meter la mano por el hoyo en el vidrio, tirarle el pelo a la señora y salir arrancando. Ver la película en Cinemax el día en que la den.

Coming Soon: Crítica de Cine(s), Episodio II

© Hermes.

martes, junio 13, 2006

LA PROFECÍA

Esta película justo se estrenó el seis del seis del seis, y debería ganarse el Oscar a la mejor coincidencia terrorífica antes de un estreno, porque justo se trata del diablo y ese número es la página de la Biblia en la que aparece por primera vez.

El flim parte con una universidad donde hacen clases los curitas (y que tiene una mesa larga y data) y vemos uno que sabe mucho y que está haciendo disertación sobre el diablo que viene, porque las señales están en todas partes. Las señales son las cosas feas que pasan en las noticias y ahí uno se empieza a asustar porque ha visto todas las señales prácticamente desde que nació, o sea que el diablo viene sí o sí. Como en todas las películas modernas los curitas aquí son todos locos y saben secretos y no hacen misa, y hay uno que siempre anda mirando para todos lados por si viene el demonio y tiene los pómulos gigantes de tanto leer la Biblia así que se la sabe de memoria y todo lo contesta con versículo, lo que igual agota la paciencia, así que uno aplaude cuando lo mata la jabalina.

Pero todo gira en torno al Andy Cristo, que es como la guagua del pesebre pero en versión gótica. Eso sí en vez de amenizar convirtiendo el agua de la llave en pisco, Andy hace puras cosas diabólicas, como mirar feo todo el rato. Durante las once horas de película Andy te mira como si le hubieras robado el sacapuntas y le hubieras puesto la punta de la lengua al tornillo para sentir lo amargo. O sea, te quiere puro matar. Es tan odioso que hasta los gorilas disfrazados del Jumbo le temen y en una parte deja la escoba porque se les acerca. Y nunca lo muestran mirando lindo, para que uno no se confunda y empiece a preguntar tonteras en voz alta durante la película, como las pololas. (Una estrella de bono por eso)

Si no sigo leyendo que me lleve el CHANFLE.

miércoles, mayo 31, 2006

TITANIC

Después de estar el otro día tres horas con mi polola Laura V. y sentir en todo el cuerpo esa sensación Barco Pirata de Fantasilandia, decidí irme a arrendar una película romántica para hacer de cuenta que yo era el jovencito y Laura V. la niña y emocionarme todo el rato como si nunca hubiera visto películas románticas. Como quería escuchar además mi disco de música romántica decidí irme caminando al Blockbuster, esperando que hubiera viento y que me viera como si caminara en cámara lenta con las hojitas y la mirada triste y el comercial de Sahnne-Nuss.

Cuando llegué no sabía qué arrendar porque en todas las películas sale una rubia que es tonta y que se le caen las cosas y que sufre porque no tiene a su pololo y al final el pololo termina siendo el que le caía mal porque el mijito rico era en realidad pelmazo. Incluso el que le cae mal al principio le ayuda a (re) conquistar al pelmazo, pero justo cuando lo logra ella se da cuenta de que el que le gusta es en realidad el que le cae mal y sale corriendo y el pelmazo se queda con las ganas, y ponen la música linda y van mostrando al que le cae mal sintiéndose solo y a la rubia tomándose un taxi que se lo gana la abuelita y ella tiene que hacer algo gracioso a última hora. (Si es año nuevo o Navidad es mejor porque en las calles andan todos arreglados y hay luces y nieve, igual que en la Navidad del Parque Arauco y el beso al final es más emocionante).

Pero como no quería arrendar las películas de la rubia le pedí al caballero que tiene su nombre en una chapita que me recomendara, y me recomendó esta diciendo que tenía de todo y que se había ganado sesenta y dos Oscars (incluyendo mejor actriz revelación del año uno y el Parkinson Lifetime Achievment Award), y que era una de las pocas películas románticas para todo espectador porque no se ve nada para mayores, sólo cosas que nos gustan a todos como cinco mil personas que mueren, incluida una guagua que queda como Tiernecito y Tiernecita (de Jésmar, para jugar), pero en el freezer.

La verdad es que esta película no es una película, son como cien películas en una sola (dura veintidós horas), y es tan compleja que hasta cuenta en paralelo la historia de una viejita igual a Yoda con peluca que se va en un crucero y pierde la única joya que tenía en el mundo y de pura pena se muere (Aunque está claro que tiene Alzheimer porque nadie lleva el medio ni que zafiro a un barco). Esa es la parte fome, eso sí, porque si quiero ver películas de abuelitos para eso mejor arriendo Terminator 3. Lo bueno viene después cuando estamos en el barco, que no me acuerdo cómo se llama, pero tiene un nombre oreja.

Esta película está basada en esa serie de televisión famosa donde todos los que se subían al barco morían (El crucero del amor) y acá para darle más realismo hicieron que chocara con un iceberg (que es un pedazo de hielo judío) para que después se hundiera igual que cuando se hunden los barcos en los monitos, pero con efectos especiales modernos.

Pero lo más importante aparte del barco y el mar, son los dos personajes principales, y para que quede claro esas son las cuatro cosas que salen en la carátula, además de un Oscar para que sepamos que la película no es cualquier cosa. El protagonista hombre es el que hacía de mongolito turnio en El jinete sin cabeza y la protagonista mujer es la gordita de esa película donde todos son ingleses sensatos, sensibles y fomes que no me acuerdo cómo se llama. Cuando la película empieza ellos se van viendo infelices cada uno por su lado y uno sabe al tiro que se van a conocer y todo va a cambiar. (Además que ponen un pianito cuando se conocen y siempre que hay pianitos es porque se viene el tutá tutá). Y aquí es lindo porque da esperanza: Si hay alguien en el mundo que está igual de solo que uno y haciendo lo mismo, entonces uno no está solo y todo bien, aunque lástima que uno nunca tiene cómo saber, a no ser que sea película. (Y por eso que las películas con mejores que la vida real).

La cosa es que el mongolito y la gordita se conocen y se enamoran, pero como es de amor imposible la película a nadie le gusta que anden juntos, menos a la familia cuica de la gordita que le tienen mala a Machuca porque es pobre y habla con la boca llena. (El monguis no tiene familia, porque es huachito). Al final los cuicos odian tanto al pobre que le hacen puras cosas mala onda, sobre todo el Señor Burns cuando joven que es hijo único y quiere casarse con la gordis. (Y tiene pistola, porque está en la constitución)

Aquí yo me mordía las uñas porque con todo esto, sólo una cosa es segura:

Barco gigante + Machuca + Gordis + Señor Burns + Pistola + Iceberg

= Whitney Houston.

Y desde que el mongolito y la gordis se hacen amuñumuñú en la punta del barco en adelante que no paramos más. Hay hasta una escena en que él la dibuja como mona pilucha y eso es cine arte porque los primerísimos primeros platos a las manos arrugadas de Machuca representan que el arte nunca envejece. Hay una escena también donde se besuquean en un baño turco y dejan la mano en la ventana igual que cuando uno hace patitas de duende en el espejo del baño con el costado del puño después de la ducha, y eso es emocionante porque evoca.

Y cuando chocan con el iceberg, ahí si que no quiero saber nada. Al monguis lo arrestan por haber secuestrado a la gordis y queda la escoba porque todos quieren subirse a los botes y salvarse, pero los botes no alcanzan porque el crucero estaba sobrevendido, y todos pelean con todos y encierran a los pobres para que no molesten a los cuicos, y este es el mensaje más importante de toda la película: no hay que hacer barcos para cuicos y pobres, hay que hacer uno para cada uno, así nadie rabea, igual que la playa de la Plaza de Armas, donde no murió nadie.

En fin, el mongolito y la gordis corren por todo el barco, intentan adoptar a un niñito, arrancan de la ola gigante y se suben a la punta cuando se está hundiendo para ver mejor (ahí hay un cameo de Luigi Bros, ojo al charqui, pero cien estrellas menos porque es el típico personaje que se zampa un trago de su petaca en el momento más absurdo), y uno siempre se muerde el labio esperando que se salven. (Es una lata eso sí porque a cada rato cortan a la abuelita que pela el cable con las causas sociales, pero en video se puede adelantar así que todo bien) Y como la gordis es mujer se pone romántica en los momentos más peligrosos y uno se emociona más porque comprende que la obra está operando a muchos niveles. (El social y el de género).

Al final el barco se va para abajo y todos se empiezan a congelar. Los protagonistas llegan a una balsa y ahí nos acordamos de que la película es de amor en serio, o sea, va a terminar mal: No pueden subirse los dos al mismo tiempo porque la balsa se hunde. (Si la gordis hubiera dejado los cuartos de libra la canción de Whitney al final no habría hecho llorar a nadie) Y aquí me emociono hasta los mocos porque el monguis dice que él tiene mucho menos posibilidad de triunfar en la vida (además de pobre es turnio) y va y se hunde todo azul, o sea, se sacrifica por su polola, y eso que la conoció ese mismo día en la mañana. ¿Cómo no va a ser bonito?

Así que perdonen que haya escrito tanto, pero como ven esta película es maestra y uno no para. Yo pensaba todo el rato en la hipotermia y mi Laura V. y me olvidé de todos los problemas del mundo. La dura. Un TRILLÓN de estrellas.

(Mañana veré más películas si mi colegio sigue en paro, y si no me mata un carabinero mientras cruzo la calle hacia el Blockbuster)

© Hermes in love.

Nota: La expresión “Sensación Barco Pirata de Fantasilandia” es propiedad intelectual de Laura V, y Hermes la usó con autorización implícita de la propietaria. Más linda.

viernes, mayo 26, 2006

X MEN: LA BATALLA FINAL

Sin temor a exagerar, me atrevo a decir que esta es la mejor película que se ha hecho no sólo en la historia del ser humano, sino de todo el universo conocido, multiplicado por el infinito más uno. Cuando la vi lo pasé tan, pero tan bien, que cuando me quedé dormido en la mitad soñé que estaba viendo X-Men 3.

Esta película está basada en unos monitos animados famosos y es la segunda parte de X-Men 2. Empieza justo después del trailer de una película que a mí me tinca mucho, sobre un ladrón que primero roba un celular, después una cartera, después un auto y hasta un DVD se roba, pero después se arrepiente y no se roba nada porque le da la crisis. Me gustan las películas con importantes lecciones de vida, y parece que esta es una de ellas, aunque tiene música de película de acción así que a lo mejor tiene de todo, como Crash, que es maestra, así que la voy a ver apenas la estrenen.

Ni MUERTO dejo de leer esta crítica.

lunes, mayo 22, 2006

HERMES EN LA ZONA

Quiero decirles a todos mis lectores que ahora sí me voy a ganar el Oscar al mejor crítico de cine del mundo, porque para que sepan salgo en una revista famosa. Así es, ahora no sólo me van a insultar en los comentarios de mi blog, sino también aquí en LA ZONA.

(Pero es porque no me entienden)

Y esperen que pronto habrá críticas nuevas aquí también.

(Quiero agradecer a mi maestro Osho por darme las fuerzas para triunfar en Hollywood)